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Muy buenas a todos, ya que, por diversos motivos…este año no estoy escribiendo en el blog cuánto me gustaría, a veces por cansancio, otras veces por falta de tiempo…pero bueno, cuándo puedo, lo hago que conste, jeje.
Este año, como había ya escrito en alguna ocasión, voy muchos días al cole en tren, por diversos motivos: trabajo en un cole que está a unos 13 kms. de dónde resido, con lo cuál, como “el Willy” lo que come es gas-oil, pues es obvio que me sale mucho más rentable coger el transporte público. Aparte de estar ahorrando para comprarme mi guarida ( un pisito vamos) con la niña de mi vida, pues….aparte está el liberarme un poco de tensiones como el tener que aparcar diariamente ( es una auténtica odisea), el tener que tragarme algún que otro atasco, o, por qué no decirlo, mi compromiso con el medio ambiente ( empezando porque soy maestro, y lo intento inculcar en los niños/as…).
Pues, este año, yendo en tren, casi todos los días voy leyendo el ADN, periódico de tirada gratuita que hay en muchas ciudades españolas. Pues el otro día leí un artículo bastante interesante que me dio a la reflexión, aquí dejo el enlace, que lo he buscado en la web… http://www.adn.es/blog/daniel_caruncho/impresa/20071109/POS-0002-Tatoonie-Tuusula.html
Y, depsu´çes de leer ese pequeño pero gran artículo, yo pregunto: ¿un niño se vuelve así por ver películas de ciencia ficción? Actualmente, en cualquier recreo, a la mayoría de los chicos en edades tempranas le das la rama de un árbol y, para la mayoría, lo primero que será es una espada…¿tiene algo que ver eso con la violencia?, ¿ de verdad se cree eso?....
Yo no me connsidero un tío violento, y siempre me encantaron series como las tortugas Ninja, Bola de Dragón Zeta,o incluso muchas películas de Jean Claude Van Damme o Chuck Norris que veía una y otra vez junto con mi padre ( al cuál le fascinan) en el sofá de mi casa sin que ello repercusiera en el hecho de poder pegarle un puñetazo a un amigo ( lo cuál nunca he hecho y Dios me libre de hacerlo por cierto…).
Señores educadores, señores psicólogos, señores pedagogos, señores sociólogos, señores psiquiatras, señores neurólogos… desde mi humilde opinión la actitud de ese chico en Finlandia, como la de tantos otros, en menor medida eso sí, en muchísimos lugares del mundo no creo que sea debida al hecho de ver Stars Wars o series parecidas… es más, ni lo defiendo ni lo justifico eh…pero esas series siempre son importantes por el tema de la creatividad, la imaginación… de la que tantos adultos carecemos.
Es obvio que hay series que, por las amargadas cuestiones de share, se emiten en horarios que no son propios para los niños, pero…pienso que ese niño, al igual que tantos otros…no tuvo a alguien cerquita en su momento adecuado, cosa complicada, pero no imposible…Si ya se lo digo yo a un compi de secundario…déjate de tantas mates y haz más pruebas de diagnóstico en cuánto a modificación de conductas se refiere…que ahí sí que puede estar la clave…
Un saludito bloggers, ¡pasar buena semanita!

Es obvio que somos egoístas por naturaleza, en menos o mayor medida, pero lo somos, y no me diga que no, usted que me está leyendo, que sabe que sí ( si me lo discute, deme sus argumentos, aunque creo que estará de acuerdo conmigo...no sé por qué, corazonada mismamente...).
No sé si usted es de los que ante una puerta se detiene para dejar salir o entrar al que va a su lado. Por el contrario, sí sé que esta costumbre, cuando es bien ejercida, se relaciona con la buena educación, pero eso, digamos, que es como "antiguo", como que ya no se lleva mucho. Este sencillo y sano hábito que impediría discusiones, atascos,y demás situaciones que se dan porque somos egoístas, no lo observo ni para entrar en el salón de mi casa, ni mucho menos a la puerta de algunas de las aulas o lugares a los que accedemos, y como podemos, diariamente. Sólo justificaría romper esta norma en las rebajas de enero y junio, porque ahí digamos que es lo mejor para "quien llegue antes".
Pero, no todo queda ahí, hágase esta pregunta, usted que me lee...¿se ha dado cuenta si al tomar un café o una simple cervecita en la barra de un bar cualquiera, es posible que, además de reducirle el espacio del que dispone, el individuo de al lado se le eche encima? O, en la playa, con todo el espacio del que disponemos, por lo menos aquí, ¿no le ha ocurrido que le han plantado otra sombrilla rozándole los mismísimos flecos de la que nos es propia?, ¿tiene usted algún problema al respecto?.
Todo ésto no es más que puro egoísmo. Pero, además, este descarnado defecto humano y tanto, llega al máximo extremo cuando nos disponemos ante un volante. Muchas veces he pensado que al obtener el carné de conducir, además de las pertinentes pruebas, podría haber otras sobre comportamientos y de respeto a los otros. Por ejemplo, ¿nos hemos parado a reflexionar que las rotondas están hechas y pensadas para agilizar el tráfico y, sobre todo, para mitigar el peligro que siempre supone un cruce? O, no sé si se habrá dado cuenta, usted que me lee, que esa señal triangular, con el marquito en rojo y con fondo blanco, significa que sólo al no acercarse otro vehículo, sólo entonces, podrá acceder a la otra vía?, ¿ha pensado para qué los coches poseen unos sofisticados indicadores de dirección o intermitentes?
Bueno, pues esto es una pequeña muestra de no pensar en los demás, cuando nada de lo anterior se cumple, porque esto sí es lo "moderno", digamos que es lo que se lleva...
Es curioso, porque luego hablamos siempre de mejorar para un mundo más justo, de poner nuestro granito de arena...¡dios!, qué poco predicamos con el ejemplo de nuestra propia sombrita...¡dios!. ¡Saludos bloggers!
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