
Hoy me he levantado con ganas de escribir en el blog, y de hecho, lo estoy haciendo. He terminado de leer el libro de Jorge Bucay ( Déjame que te cuente) y lo recomiendo, pq no tiene desperdicio, y para la reflexión personal, viene q ni pintado vaya.
En el blog anterior, hablaba tb sobre un libro que leí, q me encantó : "Once Minutos", de Paulo Cohelo. El autor va describiendo y relatando la vida de una prostituta, desde sus inicios. Al final de cada capítulo, extrae una especie de diario de la misma prostituta, llamada María. Estas conclusiones y reflexiones de María hicieron que pensase mucho en lo que cuenta. Así, que os he copiado un poco del diario, para que veáis que no tiene desperdicio. Un saludito.
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Del Diario de María, en un día de poco movimiento en el Copacabana:
De tanto convivir con las personas que vienen aquí, llego a la conclusión de que el sexo ha sido utilizado como cualquier otra droga: para huir de la realidad, para olvidar los problemas, para relajarse. Y, como todas las drogas, es una práctica nociva y destructiva.
Si una persona quiere drogarse, ya sea con sexo o con cualquier otra cosa, es problema suyo; las consecuencias de sus actos serán mejores o peores de acuerdo con aquello que ella ha escogido para sí misma. Pero si hablamos de avanzar en loa vida, tenemos que entender que lo que es "bueno" es muy diferentes de lo que es "mejor".
Al contrario de lo que mis clientes piensan, el sexo no puede ser practicado a cualquier hora. Hay un reloj escondido en cada uno de nosotros, y para hacer el amor las manecillas de ambas personas tienen que marcar la misma hora al mismo tiempo. ësto no sicede todos los días. Aquel que ama no depende del acto sexual para sentirse bien. Dos personas que están juntas, y que se quieren, tienen que sincronizar sus manecillas, con paciencia y perseverancia, con juegos y representaciones "teatrales", hasta entender que hacer el amor es mucho más que un encuentro; es un "abrazo" de las partes genitales.
Todo tiene importancia. Un persona que vive intensamente su vida goza todo el tiempo y no echa de menos el sexo. Cuando practica el sexo, es por abundancia, porque el vaso de vino está tan lleno que desborda naturalmente, porque es absolutamente inevitable, porque acepta la llamada de la vida, porque en ese momento, sólo en ese momento, consigue perder el control.
Recordar bloggers: en el amor, como en la vida, todo tiene su importancia!